La historia de Barimueble

Cómo nació nuestro sueño

Mi marido, Pascual, y yo fundamos Barimueble allá por los años 80 con muchísima ilusión y, sobre todo, con unas ganas de trabajar que no entendían de horarios. Todo empezó de una forma casi inesperada; él era distribuidor de muebles de cocina y tenía un pequeño altillo para su oficina en las Fontetas (Cerdanyola).

Cuando me comentó que había pensado en sus hermanos para llevar la exposición de abajo, yo sentí que aquel era nuestro momento para construir algo propio, codo con codo. Le pedí que me diera la oportunidad de llevarla yo, porque mi cerebro estaba lleno de ideas y necesitaba volcar toda mi energía en un proyecto que fuera de los dos. Así, entre pequeños "rifirrafes" porque en aquella época no era tan común que la mujer estuviera al frente, nos lanzamos a la aventura con el mueble auxiliar.

Recuerdo con mucho cariño nuestros inicios, incluso anécdotas como la de aquel representante que no paraba de preguntarme "¿Qué tal?" y yo le respondía educadamente que muy bien, sin saber que "Qué tal" era simplemente el nombre de la firma que venía a vender.

El origen del nombre

El nombre de Barimueble fue algo que pensamos juntos, noche y día, buscando algo que tuviera sentido. Como estábamos cerca de Baricentro y lo nuestro eran los muebles, la unión salió sola y nos pareció perfecta.

Fueron tiempos de un esfuerzo tremendo; nos íbamos a las siete de la mañana, cerrábamos a las doce de la noche y a veces nos daban las cuatro de la madrugada y seguíamos hablando de nuestros proyectos.

Recuerdo que cuando compramos el local de mil metros en Baricentro, al principio nos asustamos y pensamos en echarnos atrás por el riesgo, pero la fe que teníamos y la honradez de Pascual con los fabricantes nos abrieron todas las puertas.

Nuestra filosofía: Vender con pasión

Siempre he creído que con el don de la venta se nace, y para mí, no hay mayor satisfacción que ver a un cliente satisfecho. Todavía recuerdo una de mis primeras grandes ventas, un piso completo para un señor que venía de fuera y hasta un par de muebles para su piso de Baqueira; me dijo que yo era capaz de vender hasta la raíz de un árbol, y eso me dio una confianza que nunca perdí.

Para nosotros, cada persona que entra por la puerta es un regalo y alguien a quien debemos atender a las mil maravillas, porque gracias a ellos hemos construido lo que somos.

A diferencia de las grandes empresas, que a veces tienen un trato muy frío, en Barimueble nos volcamos totalmente para que la familia que nos visita se sienta escuchada y cuidada.

Una historia de esfuerzo y legado familiar

Hemos pasado por momentos muy difíciles, como la gran crisis de 2008, pero siempre salimos adelante trabajando codo con codo y con una fe inquebrantable.

Hoy, lo que más felicidad me da y la mayor satisfacción que me llevaré conmigo es ver que mis hijos y mis nietos siguen aquí, siguiendo los pasos que iniciamos su abuelo y yo.

Estoy profundamente agradecida a todos los que dedicáis un momento a leer nuestra historia y a quienes, durante décadas, habéis confiado en nosotros para amueblar vuestros hogares.

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